sábado, 3 de julio de 2010

"ANDRÉS DA SILVA". EN LA DEFENSA DE "UNIVERSITARIO" FUE "EL GRAN MARISCAL".

Andrés Da Silva
Otro grande y notable del fútbol peruano. Un "back" de primera, recio y con extraordinaria personalidad. Fue Capitán de la "U" y como tal, intercambiaba banderines con los del cuadro rival y estaba presente en esas clásicas fotografías del recuerdo. Muy elegante, siempre bien peinado e identificándose mucho con la hinchada crema, aquella del ¡Dale "U"" y con las que muchos pasamos inolvidables momentos alentando al cuadro merengue. Quien lo bautizó como "Mariscal", estuvo acertado.

¡Qué épocas nostálgicas de buen fútbol!. Andrés Da Silva, era todo pundonor y entrega. Dueño de su área y seguro en sus intervenciones. Su pareja en la defensa era Valdiviezo y cubría muy bien a su línea media conformada por Gasco, Pasache y Huapaya por los finales del 40 o, ya en la década del 50 con "la lora" Gutiérrez, Joe Calderón y el mismo Gasco. Alternó con delanteros famosos como "Lolo", Jorge Alcalde, Víctor Espinoza, Juán Castro, Gilberto Torres, Dante Rovay, Terry y otros.

Heredia, Mr. Dean y Da Silva
Jugó muchas temporadas por Universitario de Deportes y estuvo presente en la despedida a quien fuera su máximo exponente, "Lolo" Fernández. Intervino en la gran mayoría de clásicos con Alianza Lima y siempre tuvo un comportamiento ejemplar. Aquello de "Mariscal", tenía mucho que ver con ello. Los arqueros que supieron de su defensa: Saco, Ormeño, Busanich, Garagate y Zegarra entre otros. Siempre estaba en buen estado físico y sus dolores de cabeza se lo ocasionaban "los 3 gatitos".
Jugó por la Selección Peruana en muchas ocasiones y lo recuerdo en el Sudamericano de Guayaquil, donde cumplió excelente labor. Aunque parezca infantil, en aquellos años de aficionado y sano espectador de cada partido, nos agradaba su estilo de sacar el balón. Era un artista impulsando la pelota, tras siete pasos bien marcados. Por 1960, laborábamos por la calle Amargura, el sitio de los libreros y nos topábamos con él, muy bien vestido y si mal no recuerdo, era representante de alguna editorial.

El "Mariscal" en camilla
Jugó al fútbol desde muy joven y tuvo unas muy buenas actuaciones defendiendo los colores del Sport Boys del Callao. Llegó inclusive a ser campeón juvenil y algo más cuando formó con Carlos Valdivia, otro crack de fama y muy técnico que llegó a jugar también por la "U". Debo presumir que Da Silva fue chalaco pero, por sus exitosas actuaciones defendiendo los colores cremas, se convirtió en una de sus más caras figuras. En las canchitas del barrio, más de uno se consideraba "el Gran Mariscal".

Conversando con Gilberto Torres Morales, el gran "wing" izquierdo de la "U", nos manifestaba que además de haber sido grandes compañeros en el equipo, existía hacia él, un respeto y afecto especial no sólo de los jugadores, sino también de la dirigencia crema. Por algo fue el gran "MARISCAL ANDRÉS DA SILVA", inolvidable como defensa derecho, caballero en el campo y ejemplo de pundonor que incentivó a su barra, para convertirla en la más leal y tradicional de kis equipos peruanos. Gracias.

"LORENZO PACHECO". ¡GRAN FIGURA DE LA LINEA MEDIA DEL BOYS!.

Lorenzo Pacheco
Recurrir a la memoria a nuestra edad, tiene sus riesgos. En el caso de Lorenzo Pacheco, ese extraordinario jugador de la linea media del Boys, aquel equipo de Valeriano y Barbadillo, tiene un matiz especial porque escribiré aquí no tan sólo lo que vi, sino también, las horas que disfruté con él gracias a quien fuera Carlitos Tramarría, un chalaco amigo que tuve el gusto de conocer en la década de 1990. Lorenzo, ya disfrutaba de sus años de reposo, pero siempre conservando su clásica chispa de porteño.

Hay mucho recorrido en el fútbol y nosotros incidimos en la etapa gloriosa del viejo Estadio Nacional. Con su clásica rosada y siempre las medias sólo cubriendole las canillas, era el halve derecho que sabía atracar e impulsar jugadas con sus delanteros. Tenía una comprensión absoluta con Rufino Leca, el cobrador de los penales o con Dagoberto Lavalle, el que le ubicaba los centros precisos al "Tanque de Casma" para anotar sus goles. En aquel Boys, antes de 1950, jugaba todavía "Prisco Alcalde".

El Boys de Lorenzo, Valeriano, Barbadillo y los
 Hnos. Valdivieso.
La etapa de Oro de Lorenzo Pacheco, sucede en 1951 cuando conquistan el título de campeones con ases de la talla de Clemente Velásquez al arco, Diego Agurto y Leonidas León en la defensa. La línea media con Lorenzo, Dagoberto Lavalle y "Joe" Calderón. La fábrica de hacer goles tenía a Manuel María Drago, Willy Barbadillo, Valeriano López y los Hnos. Pedro y Guillermo Valdivieso. Como dato anecdótico, le metieron 10 goles contra 2 al Atlético Chalaco, su rival en el Clásico Porteño.

Su entrenador fue el sastre victoriano Alfonso Huapaya. Debo anotar que este profesor cumplió una labor exitosa entrenando a la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo y que, como alumnos, tuvimos el honor de conocerlo. Todos comentábamos las hazañas del Boys y las jugadas de Lorenzo Pacheco, muy hábil y popular por sus célebres orejas. De estatura baja, suplía aquel físico con su pundonor y técnica. No lo recuerdo en otro equipo. Era muy corajudo y bastante pegador.

Distinción a Lorenzo Pacheco.
Realizábamos un programa en Radio Nacional titulado "Musiencuentros" y Carlitos Tramarría, un chalaco de pura cepa que nos visitaba con frecuencia, nos dio el dato de que Lorenzo Pacheco, era nuestro oyente. Lo saludábamos y complacíamos en lo criollo especialmente. Nació esta relación que se concretaría en naciente amistad, cuando lo visitamos al Callao y compartimos recuerdos de su glorioso paso por el fútbol peruano. Eran más de 35 años los pasados y las huellas del tiempo eran evidentes.

Se sintió complacido de nuestros comentarios en la radio y el tenerlo siempre presente como gloria del Boys. Hay algo que no tiene nada que ver con el fútbol. ¡Los chicharrones!. Ese mercado del Callao, donde los chinos de ayer "inventaron" ese manjar, era parte de nuestra visita a este genial jugador, que fue notable en el medio campo porteño. "LORENZO PACHECO", dejó huella que nosotros seguimos y nos ha permitido el grato placer de reseñarlo. Con todo mi aprecio "Pachequito". Gracias.