martes, 16 de febrero de 2010

"ARNALDO ALVARADO": AS DEL AUTOMOVILISMO PERUANO RECORDADO COMO "EL REY DE LAS CURVAS".

Arnaldo Alvarado
El famoso "Rey de las Curvas" fue realmente notable. Perteneció a una etapa del automovilismo nacional llena de figuras evocativas: Huasasquiche, los Hnos. Balta, Astengo, Bradley, Marimón, Dibós, etc. En el campo internacional, los argentinos Gálvez y el propio Fangio. Personaje histórico e ídolo indudable de quienes, con sólo mirar su paso en las carreras, soñábamos con ser algún día como él. Ilusiones de joven que terminaban al despertar.

Cada competencia de automóviles era transmitida por las radioemisoras peruanas. Tenías a Sedó, San Román, Artacho, Torres Bouroncle, Mecklemburg con sus equipos de narradores y en toda la ruta, cubriendo etapa a etapa con la emoción que causaba oír: ¡Coche a la vista!. Inolvidables recuerdos de un deporte que tuvo su auge, gracias a deportistas como Arnaldo Alvarado. Cada victoria suya era ilustrada en los diarios, con su foto, brazos siempre en alto y en señal de triunfador.

"El Rey de las Curvas".
Su famoso Ford 48, el querido "ladrillo", supo de sus inquietudes y grandes victorias. Sus penas de no cruzar la meta como ganador. Tengo entendido que esta gloriosa máquina de Arnaldo tiene un sitio especial en el Museo del Automóvil Nicolini. Merecido lugar para descansar. Una máquina que armaba y desarmaba el Rey y un motor, rugiente o no, que se sometía a su dueño en coloquios mecánicos como si fueran dos almas que se amaban. Ni su muerte logró que los separaran. Están unidos en la historia.

Tuve ocasión de disfrutar de su presencia, en una recepción de gente vinculada al deporte sobre ruedas. El gran Arnaldo Alvarado, aquel astro que se enorgullecía de ser aprista y que nos dio un hijo parlamentario, se acercó a solicitarme una pieza musical. Fué el vals "Desilución" y lo complací al momento. Luego, en aquel entretiempo de degustación culinaria, me agradeció y me di la oportunidad de decirle toda mi admiración. Leyendo mi tarjeta, preguntó por Angel Serván y asentí ser su hermano. "Yo lo conocí", me dijo.

¡Un gran campeón!
En aquellos minutos, de lujo para mi, confirmó que el correr era su pasión. Me acordé de su hijo Carlos, a quien veía practicar piruetas en el famoso "ladrillo", allá por los 50 en mi inolvidable Colegio Ricardo Palma de Surquillo y tuvo que admitir sus palomilladas. Sentía mucho orgullo de Luis Alvarado Contreras, el político y a quien tuve como invitado de honor un "Día del Locutor" en el Club Loreto, cuando ejercíamos la Presidencia de la Asociación de Locutores del Perú. ¡Qué mundo tan chico!

Arnaldo Alvarado Degregori nació en 1911. Empezó a moverse entre los fierros a los 26 años y aprendió todos sus secretos al lado de mecánicos que, gustosos, admiraban su interés en aprender. Dejó a los 87, con toda la nobleza de su ancianidad, un 11 de Diciembre de 1998, a su Perú, a su amada tierra que tuvo siempre en cada victoria y, con la mayor humildad, a su Nazca querida. Han pasado muchos años de sus triunfos y he cumplido con evocar a: "ARNALDO ALVARADO": ¡El Rey de las Curvas! Gracias.

2 comentarios:

  1. Mi padre Jorge chicoma Mendoza reparó el ladrillo cuando trabajo con son.arnaldo. muchos recuerdos bonitos me cuenta

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  2. Mi padre Jorge chicoma Mendoza reparó el ladrillo cuando trabajo con son.arnaldo. muchos recuerdos bonitos me cuenta

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